Puente 165 (agosto 2017)
En el marco del certificado 2017 de didáctica del español, que consta de 20 créditos y es impartido pour la Université Catholique de Louvain y la Katholieke Universiteit Leuven, tuvo lugar el pasado día 4 de julio en el Instituto Cervantes de Bruselas un taller presentado por Jane Arnold de la Universidad de Sevilla. El tema de este taller era explorar la dimensión afectiva en la didáctica de ELE.
Como en una clase cohabitan alumnos que carecen de motivación y otros que muestran entusiasmo, uno se da cuenta de que lo afectivo es muy importante puesto que sin emoción no hay curiosidad, ni atención, ni memorización.
Una interacción entre el alumno y el profesor es entonces imprescindible para un aprendizaje colaborativo. El éxito en el aprendizaje depende así de las personas y de la dimensión afectiva del aprendiz.
El papel del profesor consiste en gestionar sentimientos y emociones en el aprendizaje. No olvidemos que el profesor, competente en el conocimiento de la lengua que enseña y experto en metodología de la enseñanza se ha convertido en un facilitador capaz de generar un clima psicológico. Necesita ponerse en la piel del otro, o sea tener empatía, y entender a sus alumnos así como mostrar una escucha activa.
Este clima psicológico se crea entre las personas ; los alumnos se conocen y se respetan, se establece una interacción entre ellos y este ambiente les permite también socializarse. La enseñanza se centra entonces en el alumno, y el profesor es el personaje central que crea la atmósfera y así forma parte del grupo. Porque este grupo es algo que tiene vida y la labor del profesor es trabajar junto con los alumnos para darle cohesión al grupo.
Pero para lograr este ambiente es muy importante la motivación y el papel del profesor es proponer actividades motivantes y variadas que suponen cierto esfuerzo, que son comunicativas y que tienen significado para los alumnos.
Mireille Verdière