Puente 117(2004)
La tercera ponencia del ciclo de seminarios Imágenes y palabras : el español como ficción, organizado por la Consejería de Educación de la Embajada de España, en colaboración con el Instituto Cervantes de Bruselas, tuvo lugar el pasado 21 de abril.
La ponente, Véronique Peiffer, profesora en la escuela superior HEC de Lieja, nos introdujo en una experiencia que quiso compartir en una presentación interactiva. Su propósito era hablarnos de su experiencia como profesora en una escuela superior con orientación económica. La oportunidad de empezar a utilizar películas en su clase surgió por tener en su instituto un laboratorio de enseñanza multimedia (LEM), así como por contar con la ayuda preciosa de un técnico muy cualificado.
El uso del cine en la clase de idiomas es muy útil porque permite al profesor presentar diálogos en situaciones reales de comunicación. Además tiene una carga cultural que hace que sea una herramienta útil, interesante y atractiva.
Véronique Peiffer tiene experiencias con varias películas, pero nos explicó principalmente cómo trabajó con Tesis de Almenábar.
Primero cortó la película en cinco secuencias, empezando por proyectar la introducción, en la que aparecen los diferentes protagonistas, lo que le permitió hacer una revisión rápida de lo estudiado en el primer año, ya que esta forma de trabajar va dirigida más bien a estudiantes que ya tienen un conocimiento básico del idioma.
Después de la introducción, los estudiantes vieron media hora de la película. El profesor interrumpió la visión de la película para hacer algunos ejercicios. Después otra secuencia de treinta minutos, interrumpida por otra serie de ejercicios, y (–) así hasta el final de la película.
Se puede de este modo aplicar las lecciones de teoría, basándose en los diálogos de la película, para que los alumnos vean que lo que han estudiado en el libro se utiliza de verdad.
¿Qué tipos de actividades o ejercicios se pueden hacer a partir de estas secuencias ?
Primero se puede pasar la secuencia sin sonido para que los estudiantes la describan. Se puede luego dividir la secuencia en siete mini-secuencias y los estudiantes tienen que inventar el diálogo. Utiliza también la técnica de las preguntas abiertas o de las preguntas verdadero/falso, con justificación a partir de las frases del diálogo. Otra actividad sería una descripción detallada de las actitudes de los personajes, etc.
Este tipo de experiencia, además de permitir al profesor observar a sus estudiantes, es muy útil para valorar la comprensión auditiva (el hecho de cortar la película en secuencias ayuda a entenderla), el vocabulario, la expresión escrita (recibían la corrección cada dos semanas), la sintaxis compleja (la base son los diálogos y ayudan para aplicar la teoría como ser/estar o por/para) y el ambiente de la clase (un ambiente de buen humor con ganas de ir a clase).
Un aspecto negativo, sin embargo, es el de la expresión oral, casi inexistente, puesto que todo pasa por la pantalla. Pero esto se puede remediar, saliendo del laboratorio para practicar la expresión oral en otra aula.
Para concluir, podemos decir que este método da autonomía y responsabilidad en el aprendizaje. Las actividades que se pueden aplicar son muy variadas, y no olvidemos el aspecto afectivo, puesto que los alumnos tienen ganas de venir a clase y, además, la impresión de haber aprendido algo.
Mireille VERDIÈRE