¿Quién eres?
Soy Lieve Cools.

¿De dónde eres? Describe tu región / tu ciudad
Soy flamenca, belga, europea. Nací en Turnhout y me crié en el centro de una pequeña ciudad que en mi juventud se convirtió (literalmente) en el centro nuclear del mundo mundial. Otra industria muy importante aquí es la de la arena blanca. Una sola familia se forró con la extracción de esta arena que es de muy buena calidad. Y el resultado de sus actividades son los muchos lagos que han convertido Mol en una atracción turística. Para los interesados : también tenemos muchos bosques (en Postel), una abadía y un bonito museo dedicado a un pintor holandés que se instaló en una de las aldeas de Mol cuando la región todavía era muy rural.
¿Por qué estudiaste el español? ¿Dónde estudiaste?
Mis padres tenían una tienda donde se podía comprar arte y artesanía de Polonia y también todo tipo de regalos. Con la clientela internacional (gente que trabajaba en el centro nuclear) hablábamos cuatro lenguas diariamente y me gustó tanto que decidí estudiar lenguas. Me matriculé en una escuela superior llamada HIVT (Escuela Superior para traductores e intérpretes) de Amberes; una fantástica decisión, me lo pasé bomba en mis años estudiantiles. Escogí como lenguas el inglés y el español. España se estaba convirtiendo en democracia, iba a ser miembro de organizaciones internacionales, todo el mundo decía que el conocimiento del castellano iba a ser primordial en el momento de buscar un trabajo interesante. También estudié un poco de danés, un golpe de suerte, dado que mi hermana menor se enamoró en Bratislava de un súper simpático suizo-danés, mi actual cuñado Oli.
¿Qué te hizo decidirte por la enseñanza?
A principios de los 80 volví a Mol. En ese período era muy difícil encontrar trabajo. Por poco salgo rumbo a Nueva York para hacer de niñera. Un día (y eso es la fatalidad) encontré en la calle a un amigo de mi madre. Me saludó y me dijo que en la escuela donde trabajaba su mujer hacía falta urgentemente un profesor de español. Por la noche se organizaban en dicha escuela cursos para adultos y el español iba a ser una nueva lengua en el programa. Me contrataron. Después de dar mi primera clase sabía que había encontrado el trabajo de mis sueños.
¿Puedes contar alguna anécdota de tu carrera? Algo positivo, algo negativo, algo cómico
Desde el primer minuto en el aula sabía que había nacido para ser profesora. Los alumnos estaban muy entusiasmados, a nadie le habían obligado a asistir al curso y tenían unas tremendas ganas de aprender la lengua que oían hablar en sus vacaciones. En el mismo periodo entré en un nuevo quiosco para comprar el País Semanal, una útil fuente de información. Salí volando con un periódico más revista semanal en brazos. Volando por el flechazo al que debo mi marido y mis dos hijas. Gracias querido elenco de El País, os debo mi felicidad matrimonial. También el destino estival de mi familia : España, donde mi marido descubrió a Don Quijote. Me explico : en cada tienda para turistas buscaba y compraba pequeños Don Quijotes y Sanchos. Nuestra casa de pensionistas es un mini museo cervantino.
Ha sido una carrera de 40 dichosos años de enseñanza de la lengua española. Mis alumnos se hicieron mis amigos y nos divertimos también fuera del aula. Organizábamos juntos noches de cine, de teatro, de música, de cocina … Invitamos a hispanohablantes a la clase, para practicar. Recuerdo la visita de un poeta mexicano que escribió un poema con los alumnos; la visita de un músico cubano que nos habló del origen del son; una charla sobre el cine español; una visita a la escuela del piloto del rey de España que vivió durante unos años en mi calle; los encuentros con Mari Paz, la profesora de la escuela europea … una lista interminable de fantásticas actividades. Y en las vacaciones escolares viajábamos a ciudades españolas. ¿La predilecta? Madrid. ¿Nuestro museo favorito? La casa del pintor Sorolla. ¿La plaza más popular? La de Santa Ana. Cuando cumplí 50 años hicimos algo fuera de lo común : viajamos a Cuba. Conocí a un montón de colegas muy simpáticos e interesantes en los muchos talleres que seguí aquí y en el extranjero, en Consejerías y en Institutos Cervantes. Con los fantásticos colaboradores de la Consejería de Educación organizamos inolvidables encuentros para los colegas, profesores de español. La pionera, Matilde, es ahora una de mis mejores amigas. En el Instituto Cervantes de Utrecht participé durante unos años en los encuentros literarios de César Noorderwier. Comentamos con él las novelas que nos recomendó. Fue un placer viajar en tren a Utrecht, caminar por el romántico centro, pasar por debajo de la torre Dom y entrar al magnífico edificio que es el Instituto Cervantes. Son todos bonitos recuerdos.
¿Qué vas a hacer ahora?
Iba a ser profesora hasta el último día de mi vida. No pudo ser. Soy una pensionista atareada. Estudio polaco en mi escuela de antes, ayudo en el museo del pintor holandéa Jakob Smits. Juego con mi nieto David. Leo las novelas compradas a lo largo de los años y que me están esperando en las estanterías de mi casa. En cuanto tengamos vacunos, trabajaré de voluntaria en el centro. Y organizaré un montón de fiestas post-corona para la familia y los amigos.
Voy a echar de menos a los fantásticos colegas que conocí a lo largo de mi carrera : Hans y Lieve y Kris de Lovaina, Luana de Lommel, Fréderique de Kortrijk, Fabrizio de Madrid, Neftalí (el sobrino de Lieve Joris) de Estonia, los colegas de mis escuela … Para no perder de vista a los colegas, voy a colaborar con el centro CNO que organiza talleres para profesores de español. Para no perder de vista a los alumnos, les invité a leer conmigo una novela. Resultado : seis grupitos están leyendo “Los autonautas de la cosmopista” de Julio Cortázar y Carol Dunlop. Comentamos esta bitácora en seis sesiones. Y como la pandemia sigue encarcelándonos, decidimos continuar con otra novela. Leeremos “Ardiente paciencia” de Antonio Skármeta.
¿Cómo se van a acordar de ti tus alumnos?
Creo que se acordarán de una profesora que les enamoró no solo de la lengua española y la cultura hispana, sino también de sus compañeros de clase; se forjaron amistades para toda la vida. Nos hemos hecho una muy importante promesa : al liberarnos de la pandemia, empezaremos de nuevo a viajar para practicar la lengua que nos encanta con la gente que está en nuestro corazón.
Soy feliz. Tener la oportunidad de ser profesora de español ha sido el mejor regalo.
