Competencia oficial

Puente 186 (diciembre 2022)

Competencia oficial, película de Gastón Duprat y Mariano Cohn con Penélope Cruz, Antonio Banderas y Óscar Martínez

Esta película acaba de estrenarse en Bélgica y tuve la oportunidad de verla hace poco.

Sinopsis : En busca de trascendencia y prestigio social, un empresario multimillonario decide hacer una película que deje huella. Para ello, contrata a los mejores: un equipo estelar formado por la celebérrima cineasta Lola Cuevas (Penélope Cruz) y dos reconocidos actores dueños de un talento enorme, pero con un ego aún más grande: el actor de Hollywood Félix Rivero (Antonio Banderas) y el actor radical de teatro Iván Torres (Óscar Martínez). Ambos son leyendas, pero no exactamente los mejores amigos. A través de una serie de pruebas cada vez más excéntricas establecidas por Lola, Félix e Iván deben enfrentarse no solo entre sí, sino también con sus propios legados. (FILMAFFINITY)

Se presenta esta película como una comedia, pero es mucho más que eso.  Esta película, un poco lenta, ofrece placeres visuales, pero también trata de varios temas, algunos de forma muy explícita, otros de forma más  e implícita, pero es una visión cínica de la sociedad actual, del cine y del arte en general.

La película alude a temas como la homosexualidad femenina, el género neutral, …pero sobre todo propone una visión caústica del cine, del proceso de actuación, del ego sobredimensionado de los actores (el juego de los espejos, los reflejos, las apariencias… es fantástico para simbolizarlo).  Entre un actor de teatro talentoso y un fanfarrón exigente con poco talento pero mucho éxito hasta en Hollywood, la lucha está abierta y todos los golpes están permitidos.  Esta riña ofrece al espectador escenas picantes, divertidas entre dos actores cuya reputación y talento no es necesario demostrar.  Antonio Banderas está excelente y manifiesta una vez más  toda la envergadura de su arte, logrando burlarse de sí mismo con mucha ingenuidad.  En cuanto a Óscar Martínez, es más discreto pero muy creíble en su papel de actor fanático del arte contemporáneo.  Gracias a él se tocan también estereotipos de personas que en la nada siempre ven arte.  Cada uno a su manera, son presuntuosos, orgullosos, vanidosos y están dispuestos a todo para seguir creyéndolo.

Y para dirigir a estos monstruos, la no menos monstruosa Penélope Cruz, excéntrica directora de cine muy exigente y dispuesta a ponerles a prueba.  Gracias a ella, esta película pasa a ser una parodia de cine de autor, de un cierto cine contemporáneo que interpela literalmente al espectador.

Este casi “huis-clos” está muy logrado, al proponer esta sátira paródica del mundo cinematográfico.  Burlarse de su propio arte parece arriesgado, pero el resultado es regocijante.

 Viviane Vernimmen