Competencia oficial, película de Gastón Duprat y Mariano Cohn con Penelope Cruz, Antonio Banderas y Oscar Martinez
Esta película acaba de estrenarse en Bélgica y tuve la oportunidad de verla hace poco.
Sinopsis : En busca de trascendencia y prestigio social, un empresario multimillonario decide hacer una película que deje huella. Para ello, contrata a los mejores: un equipo estelar formado por la celebérrima cineasta Lola Cuevas (Penélope Cruz) y dos reconocidos actores, dueños de un talento enorme, pero con un ego aún más grande: el actor de Hollywood Félix Rivero (Antonio Banderas) y el actor radical de teatro Iván Torres (Oscar Martínez). Ambos son leyendas, pero no exactamente los mejores amigos. A través de una serie de pruebas cada vez más excéntricas establecidas por Lola, Félix e Iván deben enfrentarse no solo entre sí, sino también con sus propios legados. (FILMAFFINITY)
Se presenta esta película como una comedia, pero es mucho más que esto. Esta película, un poco lenta, ofrece placeres visuales, pero también trata de varios temas, algunos de forma muy explícita, otros de forma mas floja e implícita, pero es una visión cínica de la sociedad actual, del cine y del arte en general.
La película alude a temas como la homosexualidad femenina, el genéro neutral, …pero sobre todo propone una visión caustica del cine, del proceso de actuación, del ego sur dimensionado de los actores (y el juego de los espejos, los reflejo, las aparencias es fantástico para simbolizarlo). Entre un actor de teatro talentoso y un cabotín exigente con poco talento pero mucho éxito hasta en Hollywood, la lucha está abierta y todos los golpes están permitidos. Esta riña ofrece al espectador escenas crujientes, divertidas entre dos actores cuya reputación y talento no hay que demostrar. Antonio Banderas es excelente y manifiesta una vez mas toda la envergadura de su arte, logrando burlarse de uno mismo con mucha ingenuidad. En cuanto a Oscar Martinez, es mas discreto, pero muy creíble es su papel de actor fanático de arte contemporáneo. Gracias a él se rascan también unos estereotipos de éstos que en la nada siempre ven arte. Cada uno, a su manera, es presuntuoso, orgulloso, vanidoso y listo a todo para seguir creyéndolo.
Y para dirigirles a estos monstruos, la no menos monstruosa Penélope Cruz, excéntrica directora de cine muy exigente y dispuesta a ponerles a prueba. Gracias a ella, esta película pasa a ser una parodia de cine de autor, de un cierto cine contemporáneo que interpela literalmente al espectador.
Este casi “huis-clos” es muy logrado, proponiendo esta sátira paródica del mundo cinematográfico. Burlarle de su propio arte era arriesgado, pero el resultado es regocijante.
Viviane Vernimmen