El teatro o la dramatización en la clase de español de nivel avanzado

Puente 179 (marzo 2021)

Quizás llamarlo teatro sea un poco exagerado, pero después de llevar a cabo esta actividad, tuve la sensación de que en mi clase tenía muy buenos actores. Y llamarlo ¨dramatización¨ puede que suene un poco dramático pero prefiero estas dos denominaciones a la expresión juego de rol. Cuestión de gustos.

Desde hace algunos años intento incluir en clase este tipo de actividades y cada vez me gusta más el resultado. Todos nuestros estudiantes han tenido que representar situaciones que han ido variando desde sus primeros años con tareas en tarjetitas como ¨Llama a tu amigo para quedar durante el fin de semana. Poneos de acuerdo en un día, una hora y una actividad¨ y la correspondiente ¨Recibes la llamada de tu amigo para quedar durante el fin de semana. Le propones un día, una hora y una actividad¨. A primera vista esta es una actividad ideal para poner en práctica tanto el vocabulario como las estructuras o expresiones que se hayan aprendido en clase. Con el paso de los años se van complicando los contextos, se añaden dificultades o retos y, desde mi punto de vista, el estudiante da lo mejor de sí mismo.

Si les digo a los estudiantes que vamos a realizar una actividad comunicativa con tarjetitas reaccionan entusiasmados. En cambio, si les digo que vamos a hacer teatro, los veo menos apasionados. Bueno, los veía. Ahora ya saben a lo que me refiero y les encanta porque hacer ¨teatro¨ no solo les sirve para poner en práctica todo lo que hemos visto en clase sino que además les ofrece la oportunidad de liberarse de alguna manera. Liberarse porque van a poder llevar a cabo el juego como quieran, van a poder repartirse los papeles como mejor les convenga y van a poder usar todos sus recursos lingüísticos y otros, como los gestos etc.

Esta actividad de la que os voy a hablar la llevé a cabo en mis grupos de conversación, nivel C1; durante una sesión de Zoom en la que dividí a los estudiantes en diferentes ¨breakout rooms¨. En las circunstancias presentes es lo único que podemos hacer, pero estoy segura de que la actividad daría mucho más juego durante una clase presencial. Como estamos en un nivel alto, el punto de partida no fueron las tarjetitas sino un fragmento auditivo.

Estábamos tratando el tema del respeto, la tolerancia, los conflictos y la manera de resolverlos. Todos juntos vimos un fragmento de vídeo con la siguiente noticia:

La joven que okupó la casa de su propio abuelo alega en el juicio que «los alquileres en Madrid están muy caros»

Un anciano se fue unos días a Cartagena y su nieta aprovechó que su vivienda quedaba vacía para okuparla con su pareja. La nieta ha asegurado este martes en el juicio que quería independizarse y que «no tenía dónde ir», que el alquiler en Madrid está «muy caro» y no tenía adónde ir.

Primero, todos juntos, hicimos un ejercicio de comprensión auditiva para comprender bien la situación y para conocer todos los detalles. Para ello, tuvieron que contestar estas preguntas: ¿Qué pasó?, ¿Qué sabemos sobre la nieta?, ¿Qué sabemos sobre la madre? y ¿Qué sabemos sobre el abuelo?. Después respondieron a esta pregunta para reflexionar y ofrecer una valoración: ¿Qué harías tú en una situación similar?

Con esta introducción el camino hacia la dramatización está completamente allanado. La clase se divide en grupos de cuatro estudiantes: uno será el abuelo, otro la nieta, otro la madre y otro el juez que tendrá que tomar una decisión después de haber escuchado a las partes. El objetivo es encontrar una solución que contente a todos en esta situación tan atípica y el resultado es digno de un Goya. Os va a sorprender ver que uno de vuestros estudiantes más tímidos se suelta el pelo defendiendo su postura como nieta okupa, o cómo el estudiante que hace de juez intenta apaciguar los ánimos. Las estructuras más complicadas, como esos subjuntivos que se resisten a salir de manera natural, brotan de manera inesperada y los estudiantes comprenden que tienen que sacar toda su artillería para lucirse y conseguir que el juez se ponga de su parte.

En cada grupo se alcanzaron pactos y se encontró una solución acordada al problema. Sin embargo, la sensación que nos quedó a todos no fue tanto que habíamos conseguido el objetivo del ejercicio sino el entusiasmo y la pasión que se habían puesto en el trabajo, en el proceso para conseguirlo. El fin es importante, claro, pero los medios también. Y si al buscar esos medios saco lo mejor de mí mismo, entonces la misión del profesor y del estudiante está cumplida.

Pili Molina, CLT Leuven