Juan José Millás – Ese imbécil que va a escribir una novela
Alfaguara, mayo de 2025
Juan José Millás, escritor y periodista español (Valencia, 1946). Es colaborador habitual del diario El País, donde destaca su labor de columnista.
| En su nueva novela, Juan José Millás relata la peripecia de un escritor y periodista llamado Juan José Millás al que su redactora jefa le encarga escribir un reportaje sobre lo que quiera y el vértigo que le produce a este Juan José Millás (personaje) encontrar un tema sobre el que escribir. |
El País, mayo de 2025.
Qué título más raro, ¿no?
¿Quién es ese imbécil? Es un escritor que trabaja para un periódico y que curiosamente responde al nombre de Juan José Millás. Su periódico le encarga escribir una novela que podría ser su último reportaje, el reportaje perfecto visto como “broche de oro” de toda una carrera.
Resulta que, al final, lo que el lector tiene entre las manos es otra cosa que difiere totalmente de lo pedido.
“Ese imbécil va a escribir una novela” pero, en definitiva, nunca encuentra un tema que convenga, como lo evidencia el epílogo entre la redactora jefa y el escritor:
“-Has pensado ya en algún tema para el reportaje?
– Aún no- le dije. Todavía no. Pero sigo en ello.” (p. 167)
Sin embargo, al autor, durante su búsqueda, se le vuelven a la memoria muchos episodios de su pasado, entre realidad e imaginación. Su universo interior se puebla de innumerables recuerdos que sumergen al lector en la duda continua.
De niño, ¿conoció de verdad a su segundo padre, entonces director de la Sucursal del Banco Hispano Americano del barrio al que solía acudir su madre? Lo cierto es que desde entonces “el tener dos padres, dos familias y dos puertas para entrar en el banco o en la vida” fue lo que le obligó “a funcionar con dos cabezas, una de ellas invisible, aunque no por ello menos real que la otra “. (p. 14)
¿Fue esto “un sueño lúcido?” (p.21)
Ya un poco mayor, en uno de los bares de la zona de Moncloa frecuentado por los alumnos de las distintas facultades de la Complutense, encontró a Alberto, quien se presentó como el hijo del director del Banco Hispano Americano y que, por consecuencia, fue considerado por Juan José como un hermano gemelo. ¿Qué hacia él con su doble? Los dos fumaban cigarrillos Camel; Juan José escribía novelas y poemas y Alberto les echaba un vistazo. En su punto de vista, había que rebajar la trama. “Demasiado argumento”, decía (p.30) el Arquitecto que prefería los ensayos.
Un poco más tarde, hizo amistad con otro joven que apareció en el contexto de las huelgas estudiantiles. Se llamaba Serafín y se definió como “el revolucionario cubano experto en explosivos de fabricación casera” (p. 37). Desapareció rápidamente de la vida de Juan José y cuando reapareció, declaró ser un “infiltrado de la poli”, algo como un espía. Personalidad doble como también lo fue Alberto que, por su parte, había sido informante de la poli. “Este hombre estaba poniendo todo mi pasado patas arriba” (p.39) escribe el autor.
Y sigue contándonos otras peripecias, pero ninguna de ellas es la “materia” esencial de su futura novela. Entonces, ¿qué nos ofrece el autor de este libro? Como lo confiesa él mismo en una reciente entrevista al periódico El País ,nos brinda una vez más un compendio de sus obsesiones: las realidades paralelas o imaginadas, las conexiones ocultas, la figura del intruso, una reflexión metaliteraria…
Estas páginas están llenas de recuerdos personales de su infancia, de su juventud cuando surge la temprana necesidad de escribir. Escribir para “cerrar círculos”, es decir: no dejar puertas abiertas, ¿concluir todo lo vivido o imaginado durante la preparación de esta novela o incluso durante toda su vida? ¿Quién sabe?
Lo que sí me apasionó durante la lectura son la gran capacidad imaginativa, la fabulosa creatividad de Juan José Millás, qué opera “sin apenas tocarlo» y sobre todo su terrible humor desencantado que me hizo temblar de horror y reír al mismo tiempo.
Martine Melebeck
