La tecnología y lo que podemos aprender de los jóvenes

Puente 186 (diciembre 2022)

A mediados del mes de junio, después de los exámenes, correcciones, notas, deliberaciones, etc., estaba inmersa en el trabajo de adaptación que entre varios profesores llevamos a cabo para poner al día y mejorar los manuales que usamos para nuestras clases de español. Nos habíamos propuesto cambiar todo un tema relacionado con el trabajo y uno de mis compañeros había encontrado un vídeo en Youtube que nos venía como anillo al dedo porque aparecía el vocabulario que habíamos visto en la unidad. Para hacer un ejercicio de comprensión auditiva era un material excelente pero había un problema. En el vídeo hablaban dos personas: una se expresaba de manera clara y se podía comprender todo, la otra hablaba muy rápido, no vocalizaba bien y no aportaba demasiado al contenido. Decidimos que editaríamos el vídeo y yo me propuse para hacerlo porque ya había experimentado con la edición de material y tenía una herramienta que funcionaba bastante bien.

El primer obstáculo con el que me encontré fue que con la herramienta que había usado hasta ese momento no conseguía descargar el vídeo, que solo duraba ocho minutos. Lo intenté varias veces y para no perder el tiempo busqué otras opciones. Descargué aplicaciones después de informarme y el resultado tampoco fue muy alentador: no había manera de descargar el vídeo.

Vaya por delante que me gusta explorar nuevas herramientas tecnológicas y no me da miedo enfrentarme a las novedades pero después de esto llegué a la conclusión de que hay demasiado de todo en Internet y sería muy necesario hacer una criba. ¿Pero cómo se hace eso? ¿A quién le podía preguntar qué funciona bien, qué no, qué es una pérdida de tiempo y qué herramienta es fácil de manejar y rápida?

La respuesta no la encontré en foros de Internet. No, para mi sorpresa la solución la tenía en la habitación de al lado. En mi frustración por no dar con la aplicación correcta me puse a hablar con mi hijo mayor. Ya sabéis que los jóvenes son expertos en hacer Tiktoks y en utilizar aplicaciones que nosotros desconocemos y que si se caracterizan por algo es por la rapidez y la facilidad de uso. Ellos descubren un montón de novedades hablando con sus amigos pero también viendo vídeos en Tiktok u otras plataformas que puede haber publicado alguien en Bélgica o quizás en Argentina, el lugar no importa. Lo que importa es la transmisión de conocimientos.

Mi hijo me preguntó qué me pasaba y cuando le comenté que no era capaz de descargar un vídeo con las aplicaciones que conocía y otras que había descargado me miró como si yo fuera un dinosaurio o como si viviera en las cavernas. Me quedó muy claro que la tecnología avanza a tal velocidad que lo que a mí me parece moderno, a nuestros jóvenes les recuerda a la prehistoria.

Por supuesto no conocía mis herramientas pero me dijo que para descargar y convertir vídeos había un programa rapidísimo, https://ytmp3.cc// y para editarlos el mejor era https://www.capcut.com/    que yo, obviamente, no conocía. Después de que yo hubiera perdido varias horas explorando y experimentando, mi hijo me pidió la dirección del vídeo, lo descargó y cuando yo le dije dónde había que cortar y qué había que dejar tardó 10 minutos en editarlo. Misión cumplida.

¿Qué conclusiones saqué de lo sucedido? Varias.

La primera es que Internet es una selva donde hay demasiadas herramientas para todo pero no siempre son fáciles de instalar o usar.

La segunda es que los jóvenes saben mucho más de esto de lo que nosotros pensamos y haríamos bien en consultarles si no logramos hacer algo.

La tercera es que la clave de todo esto es la comunicación y el intercambio de experiencias. Nos ahorraría tiempo, energía y frustraciones innecesarias. Si algo le funciona a un compañero lo ideal sería que lo compartiera con los demás. Como a mí me sirvieron, comparto lo que aprendí con vosotros.

Suerte y si algo os funciona bien, me encantaría descubrirlo.

Pili Molina Gómez