Puente 119(2004)
Fuimos a Valencia al fin del mes de agosto. Vivimos en un hotel, muy cerca de la playa, que un amigo español nos había recomendado. Fue muy interesante comer algunos de los platos típicos de la ciudad: tapas, ensaladas valencianas, pescaditos fritos, paellas … Otra cosa diferente de Bélgica fue el tiempo. De hecho, en España, el clima es mucho más caliente: hace mucho calor y casi no llueve, pero sin embargo la atmósfera es muy húmeda a causa del mar muy próximo, y cuando llueve, es como una ducha: lo hemos vivido. Después de treinta segundos, estábamos totalmente mojadas.
Además, en Valencia, pasamos unas vacaciones muy agradables. Hemos vivido diez días realmente sorprendentes. No sólo yendo a la playa durante algunas horas sino visitando la ciudad, sus monumentos, museos y otros mercados típicos. Así caminamos a lo largo del mercado artesanal que corría paralelo a la costa del mar mediterráneo, contemplando los productos de la región: los maíces asados, los bolsos tejidos… Por otra parte, cuando fuimos a la ciudad, descubrimos un mundo totalmente diferente del mundo pobre y simple que era el del mercado y sus proximidades. Las construcciones que se dibujaban sobre el cielo azul eran imponentes, especiales, diferentes de las costas y sobre todo de lo que estamos acostumbradas a ver en Bélgica: una real forma de arte. Vimos muchas casas raras con pinturas coloradas sobre los muros…
Durante nuestra estancia, también fuimos a pasar un día en la “Ciudad de las Ciencias”. Allí visitamos el “Oceanográfico” – el acuario más grande de Europa – y el “Hemisférico” en el que vimos una película muy impresionante a propósito del “Gran Canyón”. En esta “ciudad”, hay también otras tres partes que no visitamos (como el museo de las ciencias y otro a propósito de los artes).
Por supuesto, al lado de esta parte “material”, hemos descubierto una civilización entera que no conocíamos… Los españoles son en general personas muy tranquilas que viven de una manera que parece ser tan quieta que nos ha sorprendido. Hablan cuando quieren, comen mucho, son personas sonrientes, les gusta la fiesta…
Para concluir, podemos decir que este viaje ha sido para nosotras tres un momento inolvidable. Hemos aprendido mucho a propósito de la cultura española ; el ritmo de vida, la apertura de espíritu de los españoles que nos cambia del frío de Bélgica. Además, hablar todos los días español nos ha permitido desarrollar nuestro español al nivel del vocabulario y de las expresiones típicas. Podemos decir también que todos nuestros encuentros con la gente nos han enseñado que existen maneras muy diferentes de vivir.
El español es realmente un idioma que nos gusta mucho. ¡Esperamos con impaciencia poder hacer de nuevo un viaje tan genial! Gracias por todo.
Stéphanie BURTON
Célianne HISSEL
Virginie HAYDAN
Ganadoras del Premio Gengoux 2004