21 de noviembre de 2015
6.30 de la mañana
Me levanto temprano para ser un sábado, porque hoy es un día especial : la Sociedad Belga de Profesores de Español cumple 40 años y lo celebra por todo lo alto con un coloquio dedicado a la comida. Ya se me hace la boca agua cuando imagino el menú que nos han reservado los ponentes.
7 de la mañana
Enciendo la radio para escuchar las noticias y me entero de que nos han cerrado el metro en Bruselas. Parece que la alerta terrorista ha subido al nivel 4. Ya anoche, cuando acompañamos a los ponentes a cenar en un restaurante del centro de Bruselas, en donde sirven comida indígena (saboreamos un plato típicamente belga : estofado a la flamenca), nos cruzamos con algunos camiones llenos de militares, enfrente del Palacio Real. El nivel de alerta, desde hacía una semana, estaba en 3.
7.30 de la mañana
Salgo de casa, dirección al Instituto Marie Haps, en el barrio europeo. Todo está muy tranquilo, como una madrugada cualquiera de un sábado de noviembre.
7.45 de la mañana
Llego al Insituto Marie Haps, en donde me acogen mis colegas y… unos guardias de seguridad. Tenemos que instalarlo todo para el coloquio, que empieza a las 9, pero surge un momento de duda : ¿nos dejarán organizar una actividad pública, en una ciudad en estado de sitio ? Uno de los guardias llama a los responsables del Instituto y a la policía, que dan luz verde para nuestra celebración.
Para mayor tranquilidad,, uno de los guardias se quedará todo el día en la entrada del edificio y pedirá a todos los congresistas que enseñen los bolsos, como si los profesores de español fuéramos todos terroristas potenciales. Es verdad que somos un poco terroristas, pero… ¡de la gramática, no más !
8.45 de la mañana
Estoy en mi puesto para acoger a los participantes y ya ha llegado la primera ponente. No está al tanto de la situación en Bruselas porque la ha traído su marido en coche.
Poco a poco, van llegando casi todos los que se habían apuntado al coloquio, excepto unos pocos, que no han podido por falta de metro.
9 y pico de la mañana
Empieza el coloquio con unas palabras de bienvenida por parte de nuestra presidenta, Viviane Vernimmen.
Suena mi móvil : es nuestra colega griega, que llama para informarnos de que tendrá algo de retraso, porque viene andando por falta de metro. No de Grecia, claro, sino del barrio del Karreveld, en Molenbeek, lo que encontraremos muy valiente cuando nos enteremos de la peligrosidad de esa parte de la ciudad…
9.30 de la mañana
Yanet Acosta empieza su ponencia sobre La gastronomía en la literatura. Todos los presentes están sumamente entusiasmados y no sienten haber tenido que afrontar tantos peligros por amor a la SBPE.
11 de la mañana
Después de una pequeña pausa para tomar el café, llega un ponente no previsto en el programa : efectivamente, José Yeray Rodríguez Quintana no ha podido acudir a Bruselas con sus cartas de restaurantes. Pero, en este caso, la amenaza 4 no tiene nada que ver con su ausencia, debida a un estado de salud que no le permite viajar.
Lo sustituye Luis Fernández de la Reguera, que nos explica la importancia y la riqueza de la cocina vasca. Es una ponencia informal pero muy simpática.
12.30
Es el momento de ir a comer al restaurante y afrontar no sólo la fuerte lluvia que cae sobre la capital, sino también el muy peculiar ambiente de una ciudad vacía de transeúntes.
2 de la tarde
Volvemos a nuestro rincón apartado del mundo ; es la impresión que tenemos al subir a la sala donde tiene lugar el coloquio; parece como si estuviéramos en un sitio protegido, muy lejos de todo lo que pueda ocurrir fuera.
2.30 de la tarde
Sophie Pelissier, que se ha atrevido a salir de una Francia en fuerte estado emocional, toma el relevo, para presentarnos cómo utilizar la pintura hispánica y los alimentos en el aprendizaje de ELE.
3.30 de la tarde
José Rubio nos cuenta un divertido relato ilustrado, donde encontramos muchas expresiones coloquiales con nombres de alimentos. Seguro que nos permitirá divertir a nuestros alumnos cuando tengan hambre de expresiones idiomáticas.
4.30 de la tarde
Se va terminando poco a poco el coloquio, pero nos espera todavía una clausura que será como una traca de fuegos artificiales. Pedro Ballesteros, enólogo especializado en vinos españoles, nos ha preparado una cata de vinos de “p… madre”.
5.30 de la tarde
Ya es el momento de separarnos y de aventurarnos en el viaje de regreso a casa. Pero no antes de brindar con cava por este aniversario. Realmente, la SBPE ha tirado la casa por la ventana y ya espero con impaciencia la celebración del cincuentenario de nuestra asociación.
Mireille Verdière