Puente 117(2004)
El pasado miércoles 24 de marzo, tuvo lugar en el Instituo Cervantes de Bruselas el segundo seminario del ciclo Imágenes y palabras : el español como ficción, organizado conjuntamente por el Insituto Cervantes y la Consejería de Educación de la Embajada de España en Bélgica.
El tema de este seminario, presentado por Rosario Pomar, profesora en el Instituto Cervantes de Bruselas, era cómo utilizar una novela en la clase de E/LE.
Antes de pasar a la parte práctica de su ponencia, Rosario Pomar se preguntó sobre lo que es leer. La lectura consiste en efecto en comprender un texto ; se trata de un proceso interactivo entre lo que sabe el lector y lo que le proporciona el texto. Para averiguar si se ha alcanzado este fin, se formulan y comprueban hipótesis en lo que se llama la comprensión lectora.
No olvidemos que los diferentes documentos se leen de diferente manera según nuestros objetivos y en función del tiempo de que disponemos. Existen cuatro tipos de lectura : extensiva, intensiva, rápida y superficial e involuntaria.
Pero, ¿cómo introducir un texto en la clase de idiomas ?
Primero se puede dar algunas palabras clave para que el alumno escriba su propia historia, sin conocer la que se va a estudiar. Se trata de una actividad de escritura pero también de prelectura. Luego se lee el texto y empiezan las actividades de postlectura. Éstas consisten en verificar la comprensión utilizando el sistema de preguntas con repuestas múltiples. También se puede hacer ejercicios de vocabulario, utilizando las palabras del texto ; no hay que olvidar tampoco la explotación gramatical que se puede hacer de un texto. Y por fin, algunas actividades de participación, como imaginar, formular hipótesis sobre lo que va a pasar.
Para aplicar de modo práctico esta teoría, Rosario Pomar dividió a la asistencia en dos grupos para organizar las diferentes actividades. A partir de un texto determinado, tuvimos que decidir qué actividades se podían utilizar : antes de leer, durante la lectura, después de leer. Y para terminar, un cajón de sastre de ideas de cada grupo permitió reunir todas las sugerencias.
Mireille VERDIÈRE