Puente 117(2004)
Para clausurar el ciclo de seminarios organizado esta primavera, el Instituto Cervantes y la Consejería de Educación de la Embajada de España habían invitado el pasado 28 de abril a Marta Baralo, catedrática de la Universidad Nebrija de Madrid y, además, formadora de profesores y directora del master de español como lengua extranjera.
Como introducción, Marta Baralo nos explicó en qué consiste la palabra como parte de la competencia lingüística comunicativa. ¿Qué se sabe cuando se sabe una palabra? La competencia léxica comprende tanto la forma de la palabra como su significado y su uso. Normalmente existe diferencia entre la lengua oral (¿cómo suena?, ¿cómo se pronuncia?) y la lengua escrita (¿cómo se la ve? ¿cómo se la escribe?). Pero esta diferencia no es muy importante en español, puesto que ambas lenguas, la oral y la escrita, son semejantes.
También es importante la estructura de la palabra : ¿qué partes se reconocen en ella? (por ejemplo : cabecera/cabeza) o ¿qué partes son necesarias para expresar el significado?
El significado de la palabra atañe a la forma y al significado, a su concepto y referente y a las asociaciones que se pueden hacer con ella.
En cuanto al uso de la palabra, abarca sus funciones gramaticales, sus colocaciones y las restricciones de uso (por ejemplo sólo en el lenguaje juvenil o entre amigos).
La adquisición de una unidad léxica es un proceso constructivo que se consolida con el tiempo, la experiencia y la ayuda del contexto. Pero ¿cuáles son los procesos cognitivos? Primero la identificación, luego la comprensión e interpretación, la utilización, la retención (o memoria a corto plazo), la fijación (o memoria a largo plazo) y por fin la capacidad de reutilizarla.
Cuando uno enseña una palabra nueva, tiene que crear la necesidad de aprender esta palabra, utilizando las habilidades de los alumnos para comprender, ver y oír.
Después de esta introducción, más bien teórica, hubo una tormenta de ideas sobre las técnicas para enseñar el léxico ; que pueden ser visuales, como dibujos y fotos, mímicas, gestos o a veces salir de la clase.
Se puede también usar lo verbal, presentando situaciones ilustrativas, ejemplos, escalas (por ejemplo enumerando los días de la semana), una definición, sinónimos y antónimos, y también, cuando es necesario, la traducción.
Y para terminar, evocamos las estrategias que usan los alumnos para recuperar el léxico, como deducir a través del contexto, preguntar a los compañeros o usar el diccionario.
Mireille VERDIÈRE